JKV REcomienda | Música para el fin de semana



30.04.10 - "Sing it Back", Moloko. Uno de los grandes exitos de la banda liderada por la increíble Róisín Murphy. El tema pertenece al segundo album llamado "I am not a doctor" de 1998,y el video, corresponde a una presentación de la banda, en el programa de Joos Holland, durante 2003.

Respirar para aliviar el dolor


28.04.10 - Muy pocos son conscientes de los beneficios de una buena respiración. Salvo los profesionales de la voz, la mayoría de las personas le resta importancia. ¿Por qué?

En cada curso que inicio, es común que formule un par de preguntas para conocer la información que disponen los alumnos, y para mi desesperación, es muy poca. ¿Cuántas cuerdas vocales tenemos? ¿Dónde están? ¿Cómo respiramos?. Cuando les enumero los beneficios de una respiración costodiafragmática, me miran incrédulos. Pero el punto de vista cambia en el momento en que ellos comienzan a experimentarlo.

Hoy descubro un nuevo beneficio de la respiración, y es la capacidad de alivianar el dolor corporal.

Fuente: salud.latam.msn.com

El dolor puede ser crónico, pasajero o intermitente, pero en todos los casos se trata de aliviarlo a través de diversas herramientas. Controlar la respiración, haciéndola más lenta, podría reducir significativamente la sensación de dolor, concluyó un estudio realizado en Estados Unidos.
Los investigadores del Instituto Neurológico Barrow, del Hospital y Centro Médico St. Joseph, afirmaron que incluso las personas con dolor crónico sintieron alivio al respirar lentamente, excepto cuando sentían tristeza o depresión. Publicaron sus resultados en PAIN, la revista de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP).

¿Qué es el dolor?

El dolor es una sensación que desencadena el sistema nervioso ante un daño en el cuerpo o ante la posibilidad de que ocurra. Aunque es una experiencia percibida como desagradable, el dolor ayuda a quien lo sufre a darse cuenta de que tiene un problema que requiere su atención. Por ejemplo, si una persona apoya la mano sobre una superficie demasiado caliente, el dolor le advierte rápidamente que la retire antes de que la herida en la piel ocurra o sea mayor.

De igual manera, una molestia en cualquier parte del cuerpo avisa que es hora de visitar al médico para ver qué puede estar pasando.

Sin embargo el dolor puede volverse crónico, es decir durar semanas o años. En esos casos, se puede recurrir a herramientas como fármacos, acupuntura o incluso cirugías que lo alivien.

Respirando para no sufrir

Los científicos de Estados Unidos trabajaron con dos grupos de mujeres de entre 45 y 65 años. La mitad de ellas no tenía problemas de salud mientras que la otra mitad sufría de fibromialgia, una patología que causa dolor crónico en varias partes del cuerpo, como los músculos y las articulaciones.

Todas las mujeres recibieron pulsos de calor moderadamente dolorosos en sus manos mientras respiraban normalmente y, posteriormente, cuando lo hacían más lentamente. En ambos momentos cada una debió definir la intensidad del dolor, cuan incómoda la hizo sentir y cómo afectó su estado de ánimo.

Las voluntarias sanas experimentaron una reducción en el dolor al respirar más despacio, pero la situación fue diferente para las mujeres con fibromialgia. Solo aquellas que tenían una personalidad optimista y positiva sintieron un alivio en el dolor gracias a la reducción en la frecuencia respiratoria.

Los investigadores sostuvieron que sus resultados muestran que la respiración lenta podría servir para aliviar el dolor, pero también subrayan que la actitud de una persona tiene efectos sobre la percepción del sufrimiento.

El "Peruano Parlanchin" volvió a la radio



27.04.10 - Argentina.- El 31 de marzo, la revista argentina Semanario publicó una entrevista a Hugo Guerrero Marthineitz, donde hablaba sobre la terrible situación económica por la que estaba atravesando.

Hoy nos enteramos que gracias a esa entrevista, Marthineitz consiguió trabajo. El peeriodista Mauro Viale se solidarizó con el locutor de 85 años y le ofreció un espacio en su programa matutino, en radio Rivadavia.

-"Estoy trabajando en Ahí donde está el silencio", el programa que hace Mauro en Radio Rivadavia, y que se emite de lunes a viernes de 6:30 a 9. Estoy resurgiendo y quiero trabajar porque a mí no me gusta dar lástima"-, contó Guerrero.

Fuente: Perfil.com

Progama Cultural UCEMA-Santa Catalina | D.M.V.



27.04.10 - Argentina.- En el marco del Programa Cultural UCEMA-Santa Catalina, se inicia el ciclo "Toda la Música para Todos".

Mañana miércoles 28 a las 19.30hs, en el Auditorio UCEMA (Reconquista 775, CABA), con entrada libre y gratuita, se presentará “Cartas de Mozart ( 1756 – 1791)”, cartas, canciones, arias, dúos y conjuntos de óperas del genio de Salzburgo, interpretadas por el Estudio Vocal Pergolesi (Solistas y Coro), con Damián Roger en piano y Eduardo Cogorno a cargo de la Dirección vocal y musical.

Este espectáculo cuenta con el auspicio de la SAV, en celebración del Día Mundial de la Voz y el 10º aniversario de su fundación.

Chavela Vargas: lengua larga


26.04.10 - Argentina. - A decir verdad, nunca escuché a Chavela Vargas. Lo único que sabía es que era una cantante, que vino a la argentina hace unos años y que había tenido una vida dura. Nada más. Pero algo sucedió al escuchar y ver parte de la entrevista que le hizo el periodista de Clarin, en Mexico. El sonido de esa voz, la sonrisa que se dibujaba en su cara al acariciar al perro, o la combinación de sonido e imagen me llevaron a detener las actividades del domingo y conocer más en profundidad, a esta maravillosa mujer.

Fuente: Clarin.com
La perra de Chavela Vargas se llama Dolores. Vigila a los que llegamos con celo, rondando los pies de cada uno, olisqueando los zapatos. Ya tranquila y por fin sosegada, se acuesta a la vera de su ama. "Uno no tiene un perro, los perros lo tienen a uno; ellos marcan las horas, lo que hay que hacer. Yo, que nunca quise tener ni hijos ni ahijados, tengo perro –se queja–... Chavela Vargas, que nunca se doblegó ante nada, al final se doblega ante un perro." El perro, que es perra (Dolores, Lola) y de raza xoloitzcuintle (una raza azteca prehispánica), ni mueve la cola.

Chavela, se la ve bien. Decían que estaba muy enferma...

¡Sí! Tú di que sí, que estoy muy enferma, que me muero, dilo. Di que me estoy muriendo... ¡para joderlos a todos!

La gran cantante acaba de cumplir noventa años y la Ciudad de México lo festejó con honores en un concierto masivo. Ella subió al escenario con su poncho y en silla de ruedas. La misma silla en la que nos recibe y que de a ratos abandona para caminar con su perra como parte de un plan de ejercicios alrededor de la casa donde vive, una casa modesta con parque, propiedad de una amiga que la acoge hace años. La parte que ocupa Chavela son dos habitaciones donde nada da cuenta de su biografía. A la vista no hay ni ponchos ni discos de oro, pero sí una cantidad de fotos. En casi todas posa en compañía de Pedro Almodóvar: "Me gusta pasear con él. Pedrito viene a este pueblo, vamos al mercado y él está contento. Nadie lo conoce ni lo molesta... A mí sí."

"¿Y cuándo voy a volver a caminar yo?", le pregunta a la mujer que la acompaña, y mira al cerro Tezpoteco que bordea su casa, sobre una calle transitada que el más melancólico cartógrafo llama el Boulevard de los Sueños Rotos.

Chavela Vargas nació con el nombre Isabel Vargas Lizano en Costa Rica y en 1919. Llegó a México a los diecisiete años; escapaba de dos pestes: su familia y la miseria. Su nuevo país la acogió como propia y le dio todo para quitárselo luego y volvérselo a dar. Si México ayudó y dio formación a la cantante, fue la Vargas misma la que a su vez le dio forma a un México mítico. Chavela fue protagonista de lo mejor de una época y de un país hecho canción. Amiga de José Alfredo Jiménez, Frida Kahlo, León Trotsky, Diego Rivera, hoy los sobrevive como ha sobrevivido a un tiempo que de tan lejano, tan mítico, parece irreal. La voz desgarrada, tierna y pura, las canciones perfectas, todos los escenarios que ha pisado: la gloria absoluta se perdió en noches de borracheras.

"Ya no hay tequila bueno en México; me lo he bebido todo", dijo alguna vez, pero la famosa frase tenía su revés. "Estaba hundida en profundidades espantosas", confiesa hoy. Un día vio a Mercedes Sosa en la televisión, durante un concierto en México. Cuando le tiraron flores, la Negra dijo: "Llévenselas a la tumba de Chavela Vargas". Así de muerta estaba, y así decidió resucitar. Volvió a la vista de todos, en teatros de mala muerte en el DF, primero; con el éxito en la Gran Vía de Madrid, al poco tiempo. El cine, los teatros se entregaban a ella, y todo el mundo –que la creía muerta y enterrada– la reivindicaba. Por fin.

¿Cómo se escribe su historia, Chavela?

Una historia no se escribe así nomás. Todo lo que te rodea escribe tu historia.

¿Y cómo llegó hasta acá?

Cómo se llega a cantar lo que se canta, yo no lo sé. Cómo llegué a esto, tampoco lo sé. Es un misterio, algo muy extraño. No se es cantante porque uno canta. Se necesitan otras cosas. Es un misterio. El dolor y el cantar son otra cosa.

¿Qué es cantar para usted?

Cuando naces chiquitita, te dan un golpe en la cabeza con un ramo de flores. Algo se queda allí, pequeñito, muy pequeñito, que va creciendo y te lo pone blanco como yo lo tengo ahora. Allí hay un secreto que no sabemos, que nunca sabremos, que nos rompe el alma pero también nos mantiene vivos. Eso es cantar. Hay gente que no sabe nada de la música; nosotros, sí. Nosotros sabemos lo que estamos diciendo, sentimos lo que estamos cantando. Cada vez que nos paramos ante un micrófono nos encomendamos a Dios o a quien sea, ¡y ahí te voy!

¿El escenario quita los dolores?

El escenario tiene un encanto, una belleza, un poderío brutal. Es muy extraño, te acostumbras. Estás ahí arriba y no sientes nada.

¿Qué tiene México? Porque llegó un día y ya no se fue...

Yo a México lo amo. Este país tiene todo lo hermoso. México es mágico. La palabra lo dice: Mé-ji-co... Má-gi-co (susurra)... Tiene todas las bellezas del mundo. Los hombres más hombres y los maricones más maricones, ja ja.

¿La música es una de las contenedoras de esta magia?

Claro, es maravillosa. La música mexicana no le pide nada a nadie. Aunque ahora se está perdiendo identidad. En la televisión contratan un par de putillas y ni siquiera cantan, es triste. Por cantar una canción, pasan diez días ensayando, un día cantándola y les sale mal. Se está acabando el primor de la música mexicana, se acaba por no regar la mata, porque a nadie le importa nada.

Para colmo, ahora la violencia y las malas noticias de México están en todos los diarios...

México te destantea todo el tiempo. Te paras en lo seco, o te paras en lo mojado, ves un país enorme. México está dormido, pero no es así. Nunca sabes qué pasó, porque siempre pasa algo, a diario tiembla... pero a diario amanece.

¿Cómo es su relación con los jóvenes?

El otro día suena el teléfono y me dicen: "Hola, güey". "¿Cómo que güey? –le digo–. Me llamo Chavela, no güey. Mira, si tú me llamas güey, yo te digo pendeja, a ver qué te parece." "Ah, perdone, no sabía que era de otra época", me dice. Y aunque no hubiera sido de otra época, a mí se me respeta, porque yo respeto.

¿Qué discos escucha?

Nada. Casi no tengo discos. Y cuando pongo música, pongo música clásica. Me trae muchos recuerdos, me lleva a Pedro... Adoro a Pedro, recuerdo cuando caminábamos de la mano por Madrid, me gusta oírlo, saber de sus cosas. Caminamos y nos contamos cuentos, él a mí y yo a él, nos contamos los sueños que soñamos o que soñaremos algún día... y así va pasando la vida. Y un día ves que te salió una cana, y otro ya se te cayó toda la nieve encima.

¿Le gusta el jazz?

No.

¿Ha oído a los Beatles?

No, para nada. Los odiaba. Me parecían los más idiotas que ha parido la tierra. Con esos flequillitos, esos peinados de putos...

Chavela maneja la conversación a su ritmo: emociona, divierte con una salida ocurrente, se queja, canta...

Llorando la encontré/
llorando la perdí/
como no sé querer/
cantando he de morir ...

Y para, y me dice que les mande un beso a los argentinos: "Son hermosos los argentinos, pero lloran por cualquier cosa. Una vez estábamos en una reunión, eran unos cuantos argentinos y yo les cantaba: Cuando llueve, los animales se refugian/ menos yo, menos vos... Cuando levanté la vista, ¡todos llorando!".

¿Y usted? ¿Es nostálgica?

No. He vivido una vida maravillosa. ¡Qué borracheras nos metíamos! Pasábamos tres días en la cantina del Tenampa. Tres días sin comer. Eso mató a José Alfredo Jiménez, acabó con su hígado; yo, en cambio, sí comía. Nos servían muy bien allí, qué cuentos... ¡y qué cuentas!

Recuerda siempre a José Alfredo...

Cuando se moría José Alfredo, yo le decía "No te mueras, no te mueras", y él me respondía: "Cállate, cabrona, no ves que sí". "No me quiero morir", me decía. "Cuando yo me muera, voy a rezar", le decía. "Que Dios te oiga", me respondía él. Y yo: "¿Qué me va a oír Dios con tanta vieja buena que hay por ahí?".

¿Cree en Dios?

Te voy a decir una cosa muy interesante, que a mí me espantó. Estaba con unos historiadores en España, platicando, comiendo. Yo les pregunté por aquello de que Dios ha muerto. Y uno me responde: "Es que Dios no ha nacido". "¿Entonces en qué creo?", le dije. "En nada", me dice. Yo estaba desconcertada, y muy intranquila. Me quedé pensando y decidí agarrar el camino más fácil: "Voy a creer". Qué angustia, la colmena de miel que yo tenía en el alma empezaba a desaparecer. Me fui a mi cama y lloré toda la noche.

¿Siente amor a su alrededor?

Yo no. Poco amor. Yo en el amor no creo. Yo creo en el que te quiere porque quiere. Pero que nadie espere nada de nadie. El amor bonito es el que se va haciendo con los que se quieren sin compromiso, el amor sincero, que es muy difícil, porque si no hay pleitos por una cosa, las hay por otras.

¿Así ha sido siempre?

Sí, cuando yo era borracha pensaba que ya estaba desgraciada, que todo lo que me pasa era por la borrachera. Y que conste que fui borracha porque me dio la gana, no le echo la culpa a nadie. Llegará el día en que me muera y no me confieso porque perdí la fe aquel día. Absolutamente la perdí, con mucha tristeza, pero la perdí. Hice un acto de contrición, pedí permiso y pedí: no quiero volver a beber. Me costó mucho dejar de beber después de veinte años. Lo dejé y lo dejé para siempre. Dejé de beber y dejé de fumar, dos cosas espantosas.

¿Le tuvo miedo a la muerte?

No, nunca.

¿Y ahora?

(Y ahora suena un teléfono, un celular que elige el momento menos oportuno. Se quiebra el clima de la charla. Todos se ponen nerviosos, pero Chavela no se amilana.)

"Ahí me está llamando –retoma Chavela–. Es que uno la nombra y aparece... ¡Que venga si quiere, no le tengo miedo!", torea.

¿Qué es lo mejor de su vida?

La vida vale la pena, sobre todo con amigos. Tengo amigos como Pedro, que tanto quiero. El me dio mucho. "De acá me la llevo porque no la comprenden", me dijo. Y llegué a España media dormida y de un día para el otro ya había empezado mi carrera otra vez. Aquí vino hace poco, solo, vino a tomarse su refresquito. Las señoras le hicieron de comer lo que a él le gusta, y la pasamos requetebien ese día.

¡Qué vida la suya, Chavela!

He vivido una vida deliciosa, pero me he roto el alma cantando. Ha sido una vida llena de encantos, pero la terminé con tres pesos...

El sol ya se oculta tras el cerro. Ella se distrae con la perra. La busca por la casa, la llama: "Ven, chiquita mía, Lola, Lolita, ven". Estira sus brazos, la perra viene y se pega a Chavela. Ella la alza, la acaricia, la besa y al oído le susurra una canción.